
Desde aquel día y todavía durante muchos años, el "bloque" de Gosse siguió inmerso en la soledad y en el silencio, sólo turbado de vez en cuando por los cantos rituales de los aborígenes. En efecto hasta 1950 muy pocos hombres blancos vieron Ayers rock y únicamente unos veinte pioneros lograron escalarlo.
Pero a partir del citado año 1950 las cosas empezaron a cambiar. Atraídos por la belleza y la majestuosidad de Ayers Rock, millares de turistas se decidieron a cruzar el desierto para ver la maravillosa montaña. Como consecuencia se han construido edificaciones para que los entusiastas visitantes puedan pernoctar allí, lo cual ha constituido a una gran modificación del relieve natural que consituía Ayers Rock.
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